

En un entorno global donde los empleados pueden ser localizados en cualquier parte del mundo, las empresas requieren más y más de poder dar facilidades a su recurso humano para que produzca más desde cualquier lugar.
Ya sea un ejecutivo que este en un viaje de negocios en Europa y necesite acceder a los datos de producción para poder comprometer una fecha de entrega; Un vendedor en provincia que quiere meter un pedido para su proceso, o un colaborador que intenta enviar una participación para una revista mientras está de viaje por Sudamérica, todos ellos requiere acceso a la segunda parte más importante en una empresa, La información.
Los nuevos sistemas operativos y los anchos de banda que se pueden adquirir en casi cualquier sistema de acceso público de Internet, permiten que esto sea posible.
Con los procedimientos adecuados, un cortafuego aceptable y una salida al Internet, el ejecutivo puede consultar rápidamente los datos necesarios para comprometer una fecha, sin arriesgar la integridad de la red en el corporativo, aun y cuando la comunicación se establezca desde un café internet, o alguna locación con internet inalámbrico público.
Incluso se puede instalar software necesario para el trabajo del ejecutivo, remotamente.
Pero esto solo sucede cuando todo está configurado de una manera adecuada, siguiendo los lineamientos de seguridad, ya que si no está configurado correctamente, un hacker puede acceder a los datos más confidenciales de su organización.
Algunas empresas valoran los beneficios contra los riesgos, y deciden no dar accesos remotos. Desgraciadamente en unos años, el no tener accesos remotos será un lujo que no nos podremos dar, pero más aún, el no haber empezado con una política adecuada desde un inicio es algo de lo cual nos podemos arrepentir en mediano plazo.