

Después de haber invertido cualquier cantidad en desarrollar un DRP, y estar seguro que el DRP que se tiene es el adecuado para sus necesidades, llega la fase de la implementación.
Esta fase es primordial por que hay que ayudar a las personas involucradas en el proceso a adquirir una cultura DRP, así como acostumbrarlas a aplicar las mejores prácticas para que el DRP sea efectivo.
Como todo proceso de implementación, si no es supervisado correctamente en un inicio se corre el riesgo de que no se continúe la implementación, y se suspenda la aplicación del programa.
Parte de esto se debe a que todos los involucrados en el proceso normalmente lo ven como una carga extra a su trabajo laboral, más que como una póliza de seguro en caso de desastre.
Al no darse cuenta de que dedicar un poco de su tiempo diario al DRP se puede ahorrar tiempo futuro y no ayudarles a dimensionar la prioridad de tenerlo y aplicarlo, puede ser fácilmente relegado a un segundo término bajo la base de que había cosas más urgentes y prioritarias que la adecuada aplicación del DRP, ya sea en el respaldo de información o en la preparación de equipo adicional.
Si un DRP no es aplicado y supervisado con la frecuencia estipulada en el plan original, este podría ser inservible llegado el momento de un Desastre Real.
Pero aunque el 80% de las veces la falta de implantación del DRP es responsabilidad del factor humano, el 20% es culpa del área directiva de la empresa, ya sea por qué esta falle en comunicar el DRP a toda la estructura; porque no supervisa su implementación adecuada; porque no desarrollo flujos realistas, detallados y claros acerca de los procesos, o finalmente por que no se definieron las responsabilidades, y/o no se delegaron los procesos a los recursos humanos de una manera clara.
Nada debe dejarse al libre albedrio, si se decide que es el departamento de sistemas el encargado de hacer los respaldos, no basta con decirlo. Es necesario involucrar al responsable del área, e indicarle que es necesario que alguien de su departamento tome la responsabilidad de efectuar los respaldos.

Es necesario que la persona designada comprenda el porqué se hacen los respaldos, cada cuando se tienen que hacer, como se van a hacer, donde se va a guardar la información, y finalmente se debe de asegurar que el empleado comprendió el proceso por medio de preguntas que el debe contestar hasta que quede claro todo lo expuesto.
Por último se debe definir quién supervisara el proceso. Esta debe ser una persona diferente al encargado de hacer los respaldos, para evitar vicios. En caso de ser una empresa pequeña incluso se puede contratar a un tercero para que haga una verificación tercerizada del programa DRP.